Grabar-videos-camara.

Las 3 lecciones que me ayudaron a grabar vídeos ante la cámara.

Seguro que más de una vez has leído que el vídeo va a incrementar la visibilidad de tu negocio 2.0
Por eso es posible que, como emprendedor digital, te hayas planteado grabar vídeos para tu blog.
Pero también puede que hayas tirado la toalla poco después de darle al REC.

Porque no eres capaz de mantener la mirada en el objetivo de la cámara.
O porque te trabas con tus propias palabras.
O quizás porque tus ideas te suenan inconexas.
Tal vez, cuando acabaste de grabar y viste los vídeos, lo único que podías pensar era “ése no soy yo”.
Ante la cámara somos vulnerables
Escribir un post para tu blog es algo relativamente sencillo.


Obviamente, tienes que tener en cuenta algunas reglas de copywriting, de SEO y, por supuesto, de ortografía y gramática, y luego construir un discurso que puedes modificar cuando te venga en gana, independientemente de la fecha de publicación.
La exposición pública en un post escrito es muy baja. Tu mensaje se transmite a través de una tipografía prediseñada y se plasma en un fondo blanco e impersonal.
Esa exposición no es ni mínimamente comparable a la que alcanzas ante la cámara. Porque cuando hablas en público o cuando te grabas en vídeo, estás poniendo sobre el tapete

  • Tu cuerpo
  • Tu voz
  • Tus ideas dichas en voz alta
  • Y tus emociones.

Y todo eso, además, en movimiento.
En el post escrito te puedes esconder tras una tipografía, unos colores y unas imágenes determinadas.
Todos sabemos que detrás de esas palabras, colores e imágenes hay una persona que ha escrito textos y seleccionado fotografías.
Pero no podemos conocerla a fondo. Porque no vemos cómo mueve las manos, cómo titubea cuando no encuentra la palabra exacta o cómo cambia de la sonrisa a la seriedad en función de sus propias palabras.
Las palabras escritas, los colores que eliges y las imágenes con que ilustras tus textos hablan de ti, pero no pueden igualar el poder comunicativo de un gesto, una mueca o una sonrisa.
En el vídeo eres tú al cien por cien. Cada gesto, cada tono de voz y cada palabra que articulas en él hablan de ti.
Con un vídeo no puedes esconderte. Eres vulnerable. Y tu mente inconsciente se resiste a aceptar que eres vulnerable, así que se esfuerza en esconder tus debilidades.
Por eso cada vez que te grabas cometes fallos tontos y traicionas tu autenticidad, porque tu autenticidad también incluye esos errores, dudas y titubeos que no aceptas de ti mismo.
Aunque yo ahora me dedico a la formación de comunicación eficaz a través del vídeo, no siempre me he sentido cómoda ante las cámaras. Yo también he tenido que atravesar un proceso de adaptación y, sobre todo, de aceptación, hasta ser auténtica en vídeo.
Y ese proceso ha pasado, necesariamente, por el descubrimiento personal.
Así que en este artículo quiero contarte cómo, a través de conocerme a mí misma, aprendí las tres lecciones que me ayudaron a estar cómoda ante la cámara.
¡Empezamos!
Pero antes déjame que te diga algo…
Tú no eres como crees que eres
Seguro que en alguna ocasión en que te sentías feo y desaliñado alguien te ha sorprendido resaltando lo guapo que estabas, ¿verdad?
O puede que te haya sorprendido el comentario de uno de tus amigos sobre tu extroversión, cuando tú te consideras una persona bastante tímida.
Todos, en mayor o menor medida, tenemos una visión distorsionada de nosotros mismos. Creemos que somos de una manera, ya sea física o psicológicamente, pero resulta que los demás pueden llegar a vernos de forma totalmente contraria.
A lo mejor te expresas como un libro abierto, pero, si crees que no eres un buen comunicador, cada vez que te grabes intentarás disimular esa supuesta carencia.
Y, cuanto más intentes tapar tu debilidad, más luchará ella por salir a la superficie.
Con lo cual la profecía se cumple, y acabas grabando un vídeo en el que es imposible hilar más de dos frases de tu discurso.
Al ver el resultado, te juzgas negativamente. Y, como no te gusta salir mal parado –y menos por tus propios juicios-, ya no vuelves a grabarte más. Te rindes.
El primer juicio que temes es el tuyo mismo, no el de los demás. Y el “no me reconozco en vídeo” es la excusa perfecta para rendirte ante el reto de las cámaras.
Olvídate de alcanzar la perfección
Ninguna persona de este mundo está cómoda al 100% con su autoimagen durante el 100% de su tiempo.
A todos nos gustaría cambiar cosas de nosotros mismos, ya sea a nivel físico, psicológico o emocional.
Si esperas a alcanzar la perfección para grabarte y subir vídeos a tu blog, entonces nunca lo harás.
Porque todos nos vemos demasiado altos, demasiado bajos, demasiado gordos o demasiado flacos, demasiado dicharacheros o demasiado introvertidos.
En mi caso, hasta hace poco más de un año mi autopercepción estaba totalmente distorsionada, y además de forma extremadamente negativa.
Así que, como puedes imaginarte, mis primeras prácticas ante la cámara fueron especialmente complicadas de afrontar.

Lección nº1. Del odio al amor a la cámara: encuentra tu motivación

Mis primeras prácticas de cámara en la carrera fueron durante el segundo curso de la carrera de Periodismo.
Por aquel entonces, me decía a mí misma que la televisión no me interesaba en absoluto.
Pero eso no era cierto: se trataba solamente de una forma de no enfrentarme a la verdad, que era que no soportaba verme grabada.
Y, si algo no te interesa, es imposible que llegue a gustarte aunque sea un poquito.
Por eso ahora, cinco años después, he de reconocer que desaproveché las clases de televisión.
Porque:

  • Mi interés por la asignatura era nulo.
  • Realizaba las prácticas sin poner ningunas ganas.
  • No puse empeño en aprender a editar vídeos.
  • Evitaba al máximo revisar mis propias grabaciones.

Por aquel entonces pensaba que los intereses o te vienen de serie o te los tienen que contagiar los profesores.
Ahora sé que nadie tiene el poder de motivarte. La motivación tiene que venir de ti mismo. Que algo te interese es una decisión propia, y no una cuestión de azar o de empeño de alguien que no seas tú mismo.
Descubrí eso cuando decidí dar vida a Léeme, mi programa de televisión digital sobre divulgación literaria.
Al principio, en mi mente Léeme era un blog sobre libros. Luego fue un podcast. Poco después comprendí que, si quería tener repercusión e influencia, Léeme tenía que ser en vídeo.
Y entonces me di de bruces contra la realidad: no tengo técnica para grabar vídeo, no sé editar vídeo… ¡no sé ni cuántos megas de conexión necesito para subir las grabaciones a YouTube!
Pero, como Léeme era un proyecto que me interesaba realmente, me busqué la vida para aprender todo eso.
Y, a través de Léeme, he aprendido a amar el vídeo.
El primer paso para sentirte cómodo ante la cámara es buscar tu motivación.
¿Qué te interesa lo suficiente como para pagar el precio de ponerte ante las cámaras?
¿Puede que sea aumentar la visibilidad de tu negocio 2.0?
¿O quizás tiene que ver con lanzar ese curso en vídeo que llevas tanto tiempo posponiendo por miedo a no saber expresarte ante la cámara?
Encuentra tu motivación y habrás roto la primera barrera del vídeo en internet.

Lección nº2. Tú tienes algo importante que contar al mundo

Pero tener una motivación poderosa no es suficiente para ponerte delante de la cámara y darle al REC.
La verdad es que es complicado enfrentarse a una cámara cuando sientes que no tienes nada importante que decir.
Yo misma creía, hasta hace un par de años, que mis ideas no eran importantes ni valiosas. ¿Quién iba a estar interesado en escucharlas?
Todavía hoy me sorprendo cuando mis allegados destacan que soy una persona inteligente y con puntos de vista interesantes. Esto es lo que te decía sobre la autopercepción.
Pero, al menos, ya no caigo en la infravaloración de hace unos años. Y esta evolución no vino sola, sino que la fui desarrollando gracias a que me formé en comunicación eficaz y programación neurolingüística.
En esas formaciones descubrí mis potencialidades como comunicadora y como persona creativa y capaz de aportar valor a los demás.
Esos descubrimientos fueron deshaciendo poco a poco mis miedos a hablar en público y a grabarme en vídeo.
El miedo es un síntoma de un conjunto de creencias que te limitan. Normalmente son creencias de este tipo:

  • “No valgo para esto”
  • “No se me da bien hablar en público”
  • “No soy fotogénico”
  • “La cámara no me quiere”

En realidad, estas creencias funcionan como excusas para no actuar y romper tus barreras como comunicador.
Si realmente quieres aplicar la magia del vídeo en tu negocio 2.0, pregúntate: ¿Qué creencias sobre mí mismo me impiden empezar a hacerlo AHORA?

Lección nº3. Lo que el arte dramático me enseñó sobre la cámara

Hasta el curso pasado yo estaba estudiando arte dramático en la escuela superior de Valencia.
Una de las asignaturas era interpretación ante la cámara. En ella aprendí que la cámara es como una máquina que radiografía el alma: capta todas nuestras emociones, inseguridades y miedos.
Allí no podías descuidar ningún detalle, porque la cámara te delataba si no llevabas el papel bien aprendido cuando te tocaba grabar una secuencia.
Por eso, en esa asignatura aprendí que era esencial preparar cada escena a conciencia.
Cuando me tocaba grabar, me aprendía mi papel de memoria y lo ensayaba con mi partenaire hasta que lo teníamos totalmente mecanizado.
Y precisamente esa mecanización nos permitía después ser naturales y estar cómodos ante la cámara.
Si temes pecar de falta de naturalidad en tus vídeos, sólo hay una receta: memoriza tus guiones.
Para romper las reglas, primero hay que conocerlas. Lo mismo pasa con tus guiones. Para saltártelos a la torera y expresarte como realmente tú lo harías –de forma auténtica, natural y genuina-, memoriza.
Si memorizas, luego tendrás la libertad de decidir si sigues el guion al pie de la letra o si prefieres saltártelo sin complejos, como yo suelo hacer.
Porque en tu cabeza tendrás clarísimo el esqueleto de tu discurso y sus ideas clave.
El proceso de memorización te confiere una seguridad que, ante la cámara, se traduce en autenticidad.
Tenlo claro: la espontaneidad siempre se desprende de la técnica.
Y la espontaneidad sin técnica no es espontaneidad, sino inseguridad mal disimulada.
Tú no necesitas cinco años de preparación para grabar tu primer vídeo
Como ves, para mí estar cómoda ante la cámara ha requerido de un proceso de cinco años, desde que empecé periodismo en 2009 hasta más o menos el curso pasado.
Y la razón por la que tardé tanto tiempo es que nadie me mostró un camino a seguir. Yo tuve que recorrer mi propio camino a base de ensayo-error, investigando por mí misma sin un sherpa que me fuera indicando por dónde continuar.
De ese proceso de años puedo extraer tres lecciones que a ti te van a ahorrar mucho tiempo en tu entrenamiento como comunicador eficaz ante la cámara:
1.- Interésate por el vídeo. Toma la decisión de que te interese genuinamente; no esperes a que el interés te caiga del cielo. Busca una motivación que haga innegociable enfrentarte a la cámara. Hacer crecer tu empresa 2.0 es un ejemplo de motivo inspirador.
2.- Fórmate en comunicación eficaz y descubre qué creencias limitantes te están impidiendo empezar a grabarte en vídeo ahora mismo.
3.- El primer paso hacia la autenticidad está en la memorización. Ser espontáneo requiere de técnica. Memoriza tus guiones y verás cómo aumenta tu comodidad ante la cámara.
Y todo esto… ¿para qué?
Al final, lo que quieres son resultados. No quieres gastar energía en estas tres pautas si no sabes qué vas a conseguir con tu dedicación.
Pues yo te indico algunos de los beneficios, aunque cuando recorras el camino te darás cuenta de que hay muchos más que no se aplicarán solamente a tu comunicación ante la cámara, sino también a tu comunicación cotidiana contigo mismo y con los demás.
Esos beneficios son:

  • Seguridad ante la cámara: tendrás más claro qué decir y cómo decirlo, y sabrás que tus ideas van a aportar valor a los demás.
  • Comodidad ante la cámara: no te costará ponerte delante del objetivo porque lo habrás integrado como un hábito en tu vida.
  • Naturalidad ante la cámara: cuando te grabes dejarás de lado a ese personaje censor e impostado que te solía poseer y serás simplemente tú mismo.
  • Y, lo más importante, disfrutarás durante la experiencia de comunicar en vídeo. De nada sirve pasarlo mal. Se trata de hacerlo divertido y de pasar un buen rato comunicando de una forma que antes te resultaba extraña.

Anímate y empieza ya mismo a romper tus barreras y a conocerte a ti mismo como comunicador eficaz. El vídeo 2.0 te está esperando para ayudarte a visibilizar y aumentar el potencial de tu negocio 2.0.
¡A por ello!

LOS 5 +1 GUIONES DE VÍDEO IMPRESCINDIBLES PARA NEGOCIOS ONLINE

Pierde el miedo a la cámara y ya nunca más te podrás decir que no puedes grabar tus propios vídeos.

GRATIS

19 comentarios en “Las 3 lecciones que me ayudaron a grabar vídeos ante la cámara.”

  1. Hola Javier!
    Muchas gracias por hacerme este hueco en tu blog. Ojalá muchos emprendedores digitales se animen con el vídeo tras leer el artículo. ¡Venga, chicos, que se puede! 😀
    Abrazos.
    Irene

    1. Hola:
      Gracias a ti por compartir este pedazo de post con mi audiencia.
      Creo que personas tan válidas como tu se merecen un hueco en este blog.
      Un abrazo y te aseguro muchos éxitos muy pronto.

  2. Hola Irene. Me ha gustado mucho que cuentes tu experiencia en primera persona. Suscribo todo lo que dices. Cuando me puse la primera vez ante la cámara, no era yo. Pero poco a poco fui cogiendo práctica. Lo que me gusta mucho es lo que dices de la memorización. Yo suelo hacerme un guión y luego improviso jeje. Pero claro se me olvidan cosillas por el camino. Memorizar me da algo de pereza, pero veo que es algo que debería aprender a hacer. Gracias por tus buenos consejos, como siempre!

    1. Hola María!
      En comunicación no hay tácticas universales. Si a ti te funciona escribir y luego improvisar, ¡perfecto! Sigue haciéndolo como hasta ahora. Es cierto que a muchas personas les va mejor comenzar escribiéndolo todo, aunque luego improvisen. Yo aprendí así, pero cada cual tiene sus preferencias. Además, el punto al que todos deberíamos dirigirnos es precisamente la improvisación; si tú ya lo has conseguido, mejor que mejor 🙂
      Un abrazo y gracias por pasarte!
      Irene

  3. Hola Irene! Genial el post, enhorabuena!
    Aunque todo lo que has escrito está genial, me quedo con una conclusión: las malditas creencias limitantes.
    Como tú bien dices, al final el enemigo somos nosotros mismos. Nos exigimos más de lo que nos exige nadie, y queremos alcanzar una perfección desde el principio que roza lo sobrehumano. Y claro, luego cuando no cumplimos con nuestras espectativas, pasa lo que pasa, que nos autosaboteamos y nos minamos la autoestima.
    Yo en esto de los vídeos tengo mucho que aprender. ¡Pero ya tengo el primero preradado para ser colgado en el blog! ¿Cómo lo hice? Pues queria hablar sobre un plugin, así que hice un hangouts con una amiga para explicárselo y lo grabé todo en vídeo. Así quedo todo muy natural, porque realmente estaba hablando con una persona de carne y hueso, aunque estuviese detrás de la pantalla.
    Igual es un poco hacer trampa, pero desde luego a mí me ha servido para sacar adelante mi primer vídeo. Y eso que tengo todos los miedos que mencionas en el artículo! Jajaja
    Dejo el comentario por si a alguien le podría la idea servir de ayuda.
    Un fuerte abrazo!

    1. Hola Borja!
      Cómo me alegro de que ya hayas grabado tu primer vídeo! Y, oye, para nada es trampa! Hay que aprovechar esos momentos en los que nos sentimos cómodos y naturales, aunque no hayamos planeado previamente utilizarlos como contenido para el blog. Enhorabuena, ya estoy deseando verlo =)
      Y sí, como bien dices, todo se reduce a las creencias limitantes. Pero sólo el hecho de que, por ti mismo, te hayas dado cuenta de ello, ya es un gran paso. En general, no nos damos cuenta y luchamos contra nosotros mismos, haciéndonos cada vez más daño. Así que mira, ya tienes 2 pasos superados: saber que las creencias limitantes son la causa, y haber grabado tu primer vídeo 😀
      Un abrazo y gracias por pasarte y comentar!
      Irene

  4. Muchas gracias Irene por compartir tu valiosa experiencia. Estoy totalmente de acuerdo en que las primeras barreras que hay que superar son las psicológicas, yo estoy ahora en esa fase y cada vez más decidida a ponerme delante de la cámara. Saludos.

  5. Me ha gustado mucho tu megapost . Yo estoy mirando cámara para decidirme a comprarla hoy mismo. Tenía el tema en su zona de confort tranquilito, pero además de mucha información y consejos…me has puesto las pilas.
    Muchas gracias

    1. Hola Santos:
      Pues mi recomendación es que comiences con algo barato y con calidad desde una webcam.
      Esto te ayudará a perder la verguenza delante de la cámara y a realizar tus primeros vídeos.
      La recomendada por relación calidad/precio es la Logitech C920
      Este es el enlace de Amazon (aff): http://bit.ly/webcam-webinars
      Abrazo y gracias por pasarte por el blog.

    2. Hola, Santos!
      Me alegra mucho que este post te haya animado a grabar tus vídeos! Al final todo es una aventura, y seguro que de ésta aprendes un montón.
      Un abrazo!
      Irene

  6. Hola Irene.
    Lo que más me gusta es la recomendación de memorizar para controlar cada detalle para luego ser capaz de romper las reglas. Es como todo, aprende las esencias y luego con ese conocimiento innova, atrévete. Muchos lo ignoran, pero Picasso también era un pintor clásico impresionante.
    Yo que soy todavía un principiante doy mucho valor a la práctica. Cuantas más veces te enfrentas a la cámara menos miedos tienes. Se caen muchos mitos. Es la inseguridad la que nos bloquea, y no queda otra que repetir. Así aprendimos andar en bici, pero ya no nos acordamos 😉 Buenas noches!

    1. Hola, Diego!
      Exacto, antes de pretender brillar por nuestra espontaneidad o por nuestra gran capacidad de improvisación, debemos tener técnica, aunque sea una poca. Y es cierto que, a base de colocarte delante de la cámara, vas viendo que en realidad no es para tanto. Simplemente es un nuevo ámbito al que tenemos que adaptarnos, como en todo.
      Un abrazo!
      Irene

  7. Hola, acabo de leer este post y me ha parecido increíble porque precisamente es lo que estaba buscando. Recientemente estoy experimentando con un videoblog y ya tengo algunos vídeos publicados, pero siempre tengo un dilema: ¿tiene el mismo efecto grabarme a mí mismo con mi cara en primer plano o es igual de eficaz hacer un vídeo grabando mi voz en off, donde puedo cuidar mucho mejor los detalles e incluso agregar música de fondo que lo enriquezca y alguna imagen acorde con el mensaje?
    Un saludo y gracias!

    1. Hola Victor:
      El interés que pueda suscitar un vídeo esta siempre en el aporte de valor de este y lo interesante que pueda ser para tu audiencia.
      Partiendo de esta base, tendrás que crear vídeos para tener más visibilidad y estos pueden ser perfectamente detrás de un Powerpoint.
      y también dependerá de tu etapa si te encuentras a gusto delante de la cámara o no.
      Con este tipo de vídeos lo que pierdes es la barrera de escucharte tu mismo desde el oido externo en vez del interno.
      Abrazo y gracias por comentar

  8. Hola Irene
    Acabo de leer tu post me encantó pero pues aún no puedo súper que me veo fea ante la cámara y que mi voz suena súper horrible o que mis compañeros del Colegio me hagan bullying por eso pero sin embargo mi sueño es hacer contenido para YouTube además ya te Vi una intro de poco rie.po publicada las listas de reproducción y todo pero no sé que hacer me quiero arriesgar pero a la vez no por qué no se cómo editar o con que app editar y además de eso tengo que grabar con el celular o computador por qué toda vía no me dan una cámara con la que pueda grabar hasta que no vean un avance en mi espero puedas responderme y ayudarme te lo agradecería muchísimo
    Un abrazo thank you

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

DESCARGA GRATUITA

5+1 PLANTILLAS PARA LOS VÍDEOS

DE TU NEGOCIO ONLINE

Ir arriba

Reserva tu sesión Gratuita

Rellene el siguiente formulario para reservar una sesión de consulta de 30 minutos sin compromiso.

Le responderé en un plazo de 24 horas.